Canco Rodríguez: “Me encantaría que a la gente le apeteciese verme haciendo un papel dramático”

Se dio a conocer como Barajas, el amigo del Luisma, en la serie Aída. Con el tiempo fue cogiendo más protagonismo hasta convertirse en pieza clave en esta última temporada. También se inició en el canto, lo que le ha dado un papel en el musical de Hoy no me puedo levantar . Además nos habla de su afición al basket, que empezó en Málaga, su ciudad natal.

Eres un ejemplo para la gente que quiere divertirse, que pone la tele, va al teatro o al Club de la Comedia para reírse y olvidarse un poco de la crisis.

¡Espero no ser ningún ejemplo para nadie! (Risas). Sólo soy una persona que intenta trabajar y seguir formándose y cultivándose en el estudio del arte dramático. Pero, si España va mal, como empiecen a seguirme como referente… ¡nos hundimos del todo!

¿Por qué te llaman Canco?

De pequeño no pronunciaba bien mi nombre, Juanjo, y decía “Canco”. Pasaron los años y me quise cambiar el nombre, como los grandes rockeros. Entonces me dije “¿qué nombre me pongo?”, y después de una serie de estúpidos nombres que se me ocurrieron pensé “¿y si me pongo Canco?”. Así que me puse Canco Rodríguez. ¡Y me gusta, no conozco más Cancos!

Te conocimos en el partido de la final de este año de la ACB entre el Real Madrid y el Barcelona, pero ya lo seguías de antes. ¿Cómo empezaste a seguir el baloncesto?

Mi afición al basket empezó en Málaga, con el Caja de Ronda. ¡Yo ya tengo unos años! (risas). Mis hermanos y yo éramos abonados, íbamos a todos los partidos y me enamoré del baloncesto. Me encantaba. En el antiguo pabellón de lo que es hoy el Unicaja, en Ciudad Jardín, estábamos muy cerca de la cancha, teníamos a los jugadores al lado, se caían contra las espumas y se chocaban contra nosotros… era muy divertido. Además en ese momento había mucha cultura del basket en Málaga y fue una época muy bonita. Después vine a Madrid y continué siguiéndolo, pero con el paso de los años perdí un poco el contacto con el club porque cada vez hay menos información sobre el baloncesto y prácticamente sólo veía los resultados.

Canco Rodríguez
Canco Rodríguez divirtiéndose durante la entrevista

Es obligatorio compararlo con el fútbol, el deporte rey. El baloncesto es más cercano, parece que los jugadores son parte de la familia, mientras que en el fútbol se ven inaccesibles…

Sí, yo en el baloncesto realmente siento que formo parte del partido. En el fútbol voy a ver los partidos y grito, canto… pero en el basket hay algo de “olla express” de verdad. Hace poco fui a ver un partido de la final en Barcelona y era impresionante el griterío que había en el Palau. Noto más la importancia del público en el baloncesto, quizá porque al estar cerrado hace más presión.

Te has recorrido muchos pabellones de baloncesto. ¿También te gusta la NBA?

Sí, pero me ha pasado igual. Durante la época de Ramón Trecet lo seguía mucho, pero me he convertido en un dinosaurio. Ya sólo digo nombres antiguos como Barkley o Jordan, no los de ahora. Para mí LeBron, que hoy en día ya es un mito, sigue siendo uno nuevo.

¿Hay algún jugador de baloncesto que se haya convertido en tu amigo?

Por suerte sí. Con algunos de ellos he hecho buenas migas. Al primero que conocí fue a Jorge Garbajosa, que es un cacho de pan. A partir de él conocí a más jugadores, hasta hoy en día que tengo mucha relación con Rudy, con Llull, con el “Chacho”…

Es muy difícil acceder a la información del baloncesto y compararlo con otros deportes.

El problema es que no es “otros” es “EL otro”. No digo que hablemos de todos los deportes porque no habría tiempo, pero una cosa es eso y otra cosa es no hablar. No hay un segundo deporte, la suerte es poder hablar de equipos de provincia que no sean el Madrid y el Barça. El deporte es competitivo, es divertido… Si pusieran partidos de hockey sobre hierba estaríamos hablando de quién marcó el otro día, nos sabríamos las reglas y nos encantaría el hockey. Cuando juegan en las olimpiadas flipamos y nos lo pasamos genial. Vivimos la selección española de hockey como si fuera la de fútbol y nos aprendemos los nombres de los jugadores. Entonces, ¿por qué no vemos esto durante el año? Fíjate cómo se vive el baloncesto con el Eurobasket. Hay pasión por el basket, perfectamente se podría llevar al nivel que se lleva al futbol.

Te gusta ver el deporte, pero ¿lo practicas?

En la medida que puedo sí. Sobre todo lo hago más en gimnasio, pero me encanta el baloncesto. Lo que pasa es que, cuando quedamos para jugar, siempre jugamos al fútbol. Y no sé por qué, ¡si el baloncesto es más divertido, porque aunque no tengamos suficientes jugadores siempre podemos echar un veintiuno!

Vamos a adentrarnos en tu trayectoria y nos vamos a ir a una película: Fuga de cerebros. Para troncharse, ¿no?

A mí me gustó mucho Fuga de cerebros porque el rodaje fue muy divertido, y el resultado quedó también muy divertido y a la gente le gustó mucho. Así que estoy muy contento.

Hablamos también de radio. Porque tú ya has hecho radio…

He hecho radio pero de prácticas en la universidad.

¿Y no has hecho también un programa de ciencia con ‘El Luisma’, por ejemplo?

¡Sí, sí! (Risas). Es una suerte trabajar en Aída, compartir reparto con actores y guionistas tan buenos. Y trabajar con Paco León, ya personalmente, es magnífico.

Así hasta gusta madrugar para ir a trabajar. ¿Tenéis que madrugar mucho?

Sí, a las seis y media de la mañana. Pero en cuanto llegas allí y te pones las pilas subes la energía. Y cuando trabajas donde te gusta te lo pasas muy bien.

Más de doscientos capítulos en Aída, muchos momentos, muchos actores que han pasado por ahí… ¿Con qué te quedas?

Creo que me quedo con Carmen Machi, que ya no está desde hace años pero es el espíritu de Aída. Gracias a ella surgió la serie a raíz de 7 vidas. Y ha sido, aparte de una gran compañera, una maestra en todos los sentidos. Ha sido un referente y lo sigue siendo.

Canco Rodríguez (red)
Canco Rodríguez

Te hemos visto en muchos papeles cómicos, pero también en el musical Hoy no me puedo levantar provoca las risas del público. Parece que vas buscando estos papeles ¿no?

¡Bueno, es lo que me ofrecen! (risas). Pero que te den estos papeles es una alegría y no están las cosas como para quejarte por trabajar. Me presenté al casting, me dieron este papel y la verdad es que me encanta.

¿Qué tal eso de actuar y cantar a la vez?

Ponerte delante de mil cuatrocientas personas y cantar… es una gozada. Evidentemente no tengo el potencial de Daniel Diges, Adrián Lastra o el resto de mis compañeros que llevan años cantando, yo estoy iniciando mi aprendizaje. Pero me han dado la oportunidad de poder expresarme cantando.

¿Recibes clases de canto?

Sí, de hecho a raíz de ir a clases de canto me animé a presentarme al casting del musical. Pensaba que no me cogerían porque llevaba poco tiempo, pero el personaje de ‘Panchi’ en Hoy no me puedo levantar tiene un porcentaje de canto muy bajo. Además me lo han ido ampliando porque en los ensayos me he entregado mucho para intentar demostrar que podía defender partes musicales. Yo sé cuál es mi límite, pero a día de hoy la parte que canto la defiendo a capa y espada y es de mis momentos preferidos.

Lleváis mucho tiempo ensayando este musical. ¿Qué le dirías a la gente para que se animase a ir?

Primero, que pienso que es un pedazo de musical. Segundo, que nosotros acabamos reventados, y cuando uno acaba reventado después de una función es que va como un tiro y fluye. Y tercero, que prácticamente el cien por cien de la gente que la ha visto le ha flipado. Las entradas tienen su precio porque hacer un musical siempre es algo más caro, pero merece la pena. Son tres horas y media, ¡es como dos partidos de fútbol! Te guste Mecano o no, es un espectáculo. Todo un musical.

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